Trozos de conversaciones que recuerdo a día de hoy.
Lo único que pido es tranquilidad, mantener la calma, no tener que preocuparme por nada ni nadie. Nunca fui egoísta, no miré a nadie por encima del hombro.
Mamá me contestó:
+¿Cómo pretendes encontrar el orden y la calma en un mundo revuelto?
Callé, mi rostro estalló y mi cuerpo no encontraba ni hueco ni fondo.
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Comenté una vez en la cafetería de la esquina:
-Mis amigos arañan, a veces me escuece la nuca. Y no reviso el televisor por no pelear contra mi impotencia.
Papá me dijo:
+La sociedad está creada por los que creen tener el poder, manipulan la sugestión a placer, haciéndonos aborrecer el día a día, con la cabeza agachada, cansados y enfadados. Por eso no debes luchar contra la gente, ni contra quién impone el poder, tú sola debes darle la vuelta a las cosas, el poder de ello está en ti y no en los demás.
Simples palabras que han echado raíz en mí.


