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domingo, 5 de agosto de 2012
Nada de máscaras.
Llego tarde hasta para escribir. Compongo el silencio a mi gusto, nada de versiones. Los murmullos ya cristalizaron, es el momento de volver al río donde todo pedí y se me fue negado. Las virutas de los cielos que se han ido posando bajo tus párpados, cuanta armonía he podido descubrir. Figuré mil futuros, de grandes lastres, de penas raídas y brillantes desacuerdos y al final la testarudez infamó mis destinos.
¿Qué sucede Anne Victoire? Los albumes aun continúan repletos y cargados de estaciones. El sol, aunque no con la misma risa, sucede vida a sus espaldas. Y sabe que si lo que falta es claridad, aun se pueden abrir un tercio más las ventanas.
Tú hilvanabas, porque de esta manera lo torcido se podía volver a descoser. Yo albergaba la pluma de mi alma entre mis manos, sé bien el daño que hice al apretarla tanto entre ellas.
No sé qué es lo que vendrá al presente, no soy capaz de figurar la materia, al menos por el momento, pero si algo recuerdo, es que por una vez en la vida, contigo me pedí hasta el quebranto de las cadenas de cerbero y nació la más bella de mis primaveras.
Por ello, clamaré con el decoro posado en mis cuerdas vocales, por todo aquello que quiera seguir conociendo.
Porque siempre hay alguien que te escucha y calla tus secretos en sufrimiento.
Le monde est beau.
miércoles, 1 de agosto de 2012
Un paseito.
Por si queréis echaros unas risas o leer mis pequeñas quejas:
http://situacionesmauriac.blogspot.com.es/
http://situacionesmauriac.blogspot.com.es/
domingo, 22 de julio de 2012
Reflectores oblicuos.
Aviso al lector:
El siguiente escrito que redacto puede contener pistas indeseadas para aquel que no haya leído el libro '' Los renglones torcidos de Dios ''. Un libro que en cualquier caso recomiendo.
Para A. Gould, en quien nunca creí ni por un momento en su inocencia, más que en los escuálidos cimientos de mi formada opinión sobre su personalidad. Sus desvaríos, propios de un achacado círculo vicioso y de poca soltura, me vieron sometida a la mayor de las desesperaciones. Su increíble poder de seducción, dada su maravillosa agilidad con el lenguaje, no siendo menos portentosa su habilidad para engatusar y enlazar cualquier desvarío ( al que yo llamo derrame cognitivo preconcebido ) es intachable. Finura, escuetas alabanzas a su persona, pero de gran peso, le contaban a su personalidad un liviano soplo sagaz encubierto por una delgada capa de abrume anglosajón, como el velo de seda que se halla desgarrado bajo el simple roce de un fina hoja de katana japonesa.
Los tarareos de su ausencia, la perspicacia inaudita con la que logró mancillar no sólo el nombre del Dios del que se hallaba presa, sino, del propio recoveco de su turbia mente.
Rectificar es de sabios, más no por ello disgregó errata alguna en su historial, más bien una poderosa jactancia de banalidades superfluas remitidas con la mayor de las pulcritudes, de hito en hito. Hallándose Diosa, poderosa, venerada, como la corriente incipiente de un río que a punto está de llenar con sus aguas las asiduas vidas de quienes viven en desierto.
Me considero una fiel amante de los repiqueteos vesánicos que supieron promover tal alarmante alteración en la opinión de altas influencias médicas.
Os dejo con una maravillosa copla de Manrique.
38
No tengamos tiempo ya
en esta vida mezquina
por tal modo,
que mi voluntad se encuentra
conforme con la divina
para todo;
Y consiento en mi morir
con voluntad placentera
clara y pura,
que querer hombre vivir
cuando Dios quiere que muera
es locura.
Jorge Manrique
El siguiente escrito que redacto puede contener pistas indeseadas para aquel que no haya leído el libro '' Los renglones torcidos de Dios ''. Un libro que en cualquier caso recomiendo.
Para A. Gould, en quien nunca creí ni por un momento en su inocencia, más que en los escuálidos cimientos de mi formada opinión sobre su personalidad. Sus desvaríos, propios de un achacado círculo vicioso y de poca soltura, me vieron sometida a la mayor de las desesperaciones. Su increíble poder de seducción, dada su maravillosa agilidad con el lenguaje, no siendo menos portentosa su habilidad para engatusar y enlazar cualquier desvarío ( al que yo llamo derrame cognitivo preconcebido ) es intachable. Finura, escuetas alabanzas a su persona, pero de gran peso, le contaban a su personalidad un liviano soplo sagaz encubierto por una delgada capa de abrume anglosajón, como el velo de seda que se halla desgarrado bajo el simple roce de un fina hoja de katana japonesa.
Los tarareos de su ausencia, la perspicacia inaudita con la que logró mancillar no sólo el nombre del Dios del que se hallaba presa, sino, del propio recoveco de su turbia mente.
Rectificar es de sabios, más no por ello disgregó errata alguna en su historial, más bien una poderosa jactancia de banalidades superfluas remitidas con la mayor de las pulcritudes, de hito en hito. Hallándose Diosa, poderosa, venerada, como la corriente incipiente de un río que a punto está de llenar con sus aguas las asiduas vidas de quienes viven en desierto.
Me considero una fiel amante de los repiqueteos vesánicos que supieron promover tal alarmante alteración en la opinión de altas influencias médicas.
Os dejo con una maravillosa copla de Manrique.
38
No tengamos tiempo ya
en esta vida mezquina
por tal modo,
que mi voluntad se encuentra
conforme con la divina
para todo;
Y consiento en mi morir
con voluntad placentera
clara y pura,
que querer hombre vivir
cuando Dios quiere que muera
es locura.
Jorge Manrique
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